La fregola, la pasta de la tradición sarda de moda en nuestras cocinas

Hay muchos productos italianos que son parecidos a otros, hoy os hablaré de la Fregola. Se trata de una pasta de sémola tostada de pequeñas dimensiones, parecida al cous cous, que es típica de Cerdeña. con más frecuencia, es fácil encontrarla en las cartas de muchos restaurantes italianos o no, porqué a diferencia del cous cous, le aporta a la receta gusto a tostado y tiene un acabado más rugoso que le permite impregnarse de las salsas.

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Para muchos, se trata de un gran descubrimiento y de una novedad, aunque pertenezca a la vieja tradición gastronómica Sarda. Allí es frecuente encontrarla acompañada de almejas y tomates frescos, pero tiene múltiples aplicaciones. Se puede utilizar substituyendo al arroz para hacer un risotto o como sustituto del cuscús para hacer el tabulé. La vemos en sopas como la “minestrone”, o incluso, la hemos visto en el relleno de un pollo. En algunos hogares se sirve en el desayuno como si se tratase de un cereal caliente.

He aquí, la fregola, una pasta de orígenes remotos y antiquísimos, que ahora resurge de los viejos libros de recetas, para el guste y disfrute de todos. ¿A qué esperas???? Tienes que probarla.

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Ingredientes para 4 personas:

– 150 g de fregola sarda
– 250 g de almejas del Mediterráneo
– 1 diente de ajo,
– vino blanco
– Caldo de pescado
– 2 tomates rallados
– 4 cucharadas de aceite de oliva extra virgen, perejil, sal y pimienta

 

Preparación:
El día anterior, poner las almejas en remojo con agua tibia y sal para que desprendan toda la arena que puedan tener. Poner las almejas en una sartén con medio vaso de agua, el vasito de vino blanco, una pizca de sal y el perejil picado. Dejar cocer hasta que se abran. Reservar y colar el jugo para utilizarlo después. Mientras, en una cazuela grande dorar el ajo picado con el aceite y los tomates triturados, dejar cocer durante unos tres minutos más. Añadir el jugo que hemos colado de las almejas. Dejar en la sartén hasta que vuelva a hervir.

¡Las #cervezas que te refrescarán este verano! #productositalianos

Tenemos en nuestros almacenes la selección de cerveza italiana más fresca y completa que puedas imaginar, 6 italianas y dos artesanas que cautivarán los paladares más exigentes. A nuestras habituales, hemos añadido las dos artesanas Malavita y tres archiconocidas en Italia. A ver qué os parece!!!!

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Moretti Lager

Receta original es una cerveza fermentada a baja temperatura utilizando una cuidada selección de los mejores lúpulos y maltas.
Nota de cata: Se caracteriza por su color dorado y su espuma persistente. En nariz se aprecian notas agrumadas, herbáceas y de miel. En boca es llena y refrescante, con buena salinidad y un toque final amargo.  4,6% vol.

 

Moretti Zero

Moretti Zero es una cerveza Lager sin alcohol fermentada a baja temperatura.
Nota de cata: Color amarillo claro, espuma persistente, e nariz se aprecian notas agrumadas. De gusto equilibrado
y aromática. Buen final seco y refrescante.  < 0.05% vol.

Moretti Doppio Malto

Cerveza Ale obtenida mediante un proceso de fermentación a alta temperatura. Se elabora mezclando malta de cebada y malta de trigo de primera calidad.
Nota de cata: color dorado intenso y brillante, en nariz es compleja, apreciándose notas de fruta seca y miel. Cuerpo y sabor lleno, con un alto contenido alcohólico y caracterizado por un sabor seco y una espuma persistente.  7% Vol.

 

Nastro Azzurro

Cerveza Pale Lager Premium. Elaborada con malta de cebada, sémola de maíz Nostrano, lúpulo, extracto de lúpulo y agua.
Nota de cata: Color amarillo dorado muy intenso. Aromas a maltas y lúpulos típicos de las cervezas lager premium. En boca se muestra muy ligera, con un toque de malta al principio seguida de un final amargo con un toque picante.  5,1% vol.

 

 

 Peroni Lager chiara

La Peroni rubia es una cerveza Lager fermentada a baja temperatura. Elaborada con agua filtrada. Cebada 100% italiana de la variedad “primaverile”. Maíz nacional y variedades de lúpulo Saaz – Saaz, Tettnang y Willamette.
Nota de cata: Color amarillo dorado. Gusto redondo y moderadamente amargo, equilibrado de lúpulo y cebada.  4,7 % vol.

 

 

 

Ichnusa

Cerveza Lager originaria de Cerdeña y su fermentación se produce a baja temperatura. Nota de cata: color dorado claro. Moderadamente amarga, deja un ligero  y agradable aroma de lúpulo en boca.Espuma compacta y persistente y un cuerpo ligero. Bien equilibrada y con un fuerte caràcter que la hace verdadera y única de Cerdeña.  4,7 % vol.

 

Espero que con tanta cerveza no tengas sed este verano, refréscate de nuestra forma! Con una buena cerveza !!!

Además, si quieres podemos confeccionar para ti una atractiva carta, para que tu cliente tenga la ficha de cada cerveza y pueda empezar a degustarla con la vista.

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Pecorino a la trufa, otro tesoro procedente de Cerdeña

Buenos días a tod@s.

Ya he hablado, largo y tendido, de los productos italianos que caracterizan muchas de las regiones de Italia. En esta ocasión, os hablaré de la última adquisición que hemos entrado en nuestro catálogo, se trata del Pecorino a la trufa. Ya os podéis imaginar que hablar de este queso, es hablar de una joya con mayúsculas.

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CARACTERÍSTICAS:
Leche: Oveja
Tipo: Pasta dura, corteza natural
Materia Grasa: 45%
Maduración: Mínimo 8 meses
Aspereza: Media y salada.
Los orígenes de este queso hay que buscarlos y localizarlos en Moliterno, (de ahí el nombre) en la región de Basilicata. Sin embargo, hoy en día la mayor parte de la producción de este queso tiene lugar en Cerdeña. El Pecorino Moliterno al Tartufo es un queso de leche cruda de oveja, entretejido con generosas vetas de trufa negra. En este caso se agrega la trufa después de que ha tenido lugar un envejecimiento, mediante la inyección de una pasta hecha de trufas negras. Este proceso, permite que el queso pueda desarrollar su propio carácter, sus propios sabores y su textura friable y granulosa, antes de la adición de la trufa. A continuación, a la trufa se le permite “crecer” y encontrar su camino a través del queso, formando las preciosas vetas.
Durante el período de maduración de cinco meses, las ruedas se frotan con vinagre y aceite de oliva local. Como resultado del método de “inyección”, la pasta interior es muy sorprendente. En lugar de tener trufas salpicadas uniformemente por toda la pasta como el (Sottocenare, por ejemplo), el Pecorino Moliterno al
Tartufo tiene, venas amplias y profundas. En consecuencia, el color de la pasta es más oscuro intercalado con líneas sólidas negras.
Las trufas son visibles solamente en las “venas” pero el sabor de trufa impregna toda la pasta de este queso increíble. El contraste entre los aromas y sabores lácticos, y los que proporcionan la propia trufa, es muy acusado, aunque lógicamente predomina este último. Sabor fuerte (picante) y algo salado.

El formato que comercializamos es de 5 kilos y perfecto para venderlo en tiendas especializadas.

PECORINO MOLITERNO AL TARTUFO¡Espero que si tenéis ocasión de probarlo, nos contéis qué os ha parecido!

Un saludo y hasta pronto.

 

Sardegna: isla de contrastes en el corazón del Mediterráneo

 

Sardegna o Cerdeña como la conocemos nosotros, está situada en el corazón del Mediterráneo occidental. En el norte linda con Córcega de la que la separa el estrecho de Bonifacio, la península italiana al este, Túnez al sur, y las islas Baleares al oeste. Ocupa una superficie de 24 090 km² y con sus 365 localidades y sus cuatro millones de ovejas, combina con maestría un paisaje de playas de un azul deslumbrante y protegidas por acantilados rocosos con un corazón agreste de pinos y enebro. Esta isla italiana depara aún más sorpresas a quien la recorre sin prisas, como su suculenta cocina y los restos fenicios, romanos y de la cultura prehistórica “nurágica” con sus siete mil yacimientos repartidos por toda la isla.

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Durante milenios y debido a su aislada situación, los isleños han esculpido una identidad, cocina, cultura y lengua únicas, dejando que las fuerzas de la naturaleza modulasen un paisaje mágico y único. Campechana y glamurosa, aventurera y relajada,  Cerdeña se complace en ser un poquito diferente.

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Bastioni de Alghero. Alguer

Si nuestro objetivo es conocerla, te proponemos que inicies tu ruta en La amurallada villa de Alguer (Alghero), en la costa noroeste. Su vinculación con las Baleares y la lengua catalana se inicia en el año 1353, cuando los venecianos, en su afán por arrebatar esta tierra a los genoveses, se aliaron con Pedro IV el Ceremonioso y la ciudad pasó a manos de la Corona de Aragón, que la repobló con colonos enviados desde Barcelona. Por eso también se la conoce como Barcelloneta y de ahí que sus habitantes hablen una variante del catalán y celebren el Canto de la Sibila en Nochebuena, una tradición casi idéntica a la de Mallorca.

Después de visitar el casco antiguo de esta ciudad e impregnarnos de su historia y sus costumbres, nuestra recomendación es que no dejéis de visitar la ciudad de Sassari, a veinte minutos de Alguer. Además de poseer templos medievales notorios, alberga el Museo Sanna dedicado a la cultura nurágica. Anteriores a los fenicios, los nuragos (entorno al 1.700 a.C.) dejaron por toda Cerdeña una serie de torres cónicas llamadas nuraghi, palabra que significa «montón de tierra» en sardo.  El pueblo nurágico por excelencia es Su Nuraxi di Barumini, en la provincia de Medio Campidano, considerado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad.

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Nuraxi de Barumini

Las curiosidades prehistóricas de la región continúan con las domus de Janas, cuevas funerarias excavadas en la roca. Estas «casas de brujas», como las llaman en Cerdeña, destacan por las pinturas que decoran sus muros. Las construyó la cultura Ozieri entre el IV y el III milenio a.C. La mayor se encuentra en la localidad de Sedini, y su estancia principal es ahora un museo.

En cuanto se empieza a descender por la costa oeste, las playas acaparan todo el protagonismo del viaje. Al sur de Alguer se extiende un litoral de precipicios escarpados que abrazan calas solo accesibles desde el mar o por sendas muy empinadas. En esta parte de la costa occidental destaca el pueblo de Bosa, un bello núcleo comunicado con el mar gracias al río Temo, navegable hasta allí. Las diversas iglesias barrocas de la población fueron erigidas durante la época de apogeo del curtido de pieles, una industria que surgió gracias a la proximidad del río y del mar. Las playas más salvajes y menos concurridas aparecen en cuestión de una hora rumbo sur, algo más allá del pueblo de Oristano y las ruinas fenicias de Tharros. Es la denominada Costa Verde, un litoral donde no abundan los turistas de temporada ni tampoco las sombrillas ni los chiringuitos. En lugar de hoteles de lujo, aquí se puede practicar la acampada libre o pasar la noche en una de las habitaciones que alquilan particulares. En esta zona disfruta de un área protegida, dunas de cien metros de altura y una playa solitaria de once kilómetros a la que se accede por pistas sin asfaltar.

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CERDEÑA

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Bajando por la costa se distingue la silueta de las islas San Pietro y Sant’Antioco, situadas frente a la punta sud-occidental de Cerdeña. Cada una posee un pequeño pueblo de casitas pintadas de colores pastel, calles estrechas y tranquilas ensenadas donde se mecen las barcas. El núcleo más bonito es Carloforte, que cede su nombre a un sabrosísimo atún rojo, por desgracia cada vez más escaso. En los restaurantes locales también se sirve la pasta con bottarga rallada, una delicia sarda que antiguamente era manjar de pescadores y que consiste en huevas de mújol secas y prensadas.

Siguiendo la costa, aparece Cagliari. La capital sarda vive encarada al sur, dominando el golfo de los Ángeles y una llanura amplia en la que sopla sin trabas el viento del Sáhara, de ahí que las temperaturas suelan ser más elevadas que en el resto de la isla. Fenicios y romanos aprovecharon el puerto para su imparable comercio marítimo. Visita su Castillo medieval  en el centro histórico de la ciudad recién restaurado. Desde sus baluartes la Corona de Aragón dominó la isla hasta la firma del Tratado de La Haya en 1717, momento en que Cerdeña pasó a ser de los Saboya del Piamonte, quienes la gobernaron hasta la unificación de Italia en 1870. Sus calles recuerdan en su trazado y edificios sobrios a algunos pueblos de Cataluña y Aragón. También resultan familiares los balcones de hierro del popular barrio de Vilanova, en cuyos restaurantes es posible comer de fábula por muy poco dinero, en especial si se elige el pescado recién traído del mercado de San Benedetto.

La ruta circular por Cerdeña prosigue ahora hacia el norte siguiendo la costa oriental. El primer tramo discurre a través de la provincia interior de Barbagia, epicentro de la cultura sarda. El nombre deriva de «bárbaro», porque durante siglos sus habitantes resistieron todo tipo de invasiones y lograron conservar su identidad. Ésta es la tierra del Supramonte, el macizo donde nacen los principales cursos de agua dulce de la isla, con valles cubiertos de encinas. Una red de senderos descubre rincones sorprendentemente frescos como el cañón de Gorropu , encauzado por paredes de hasta 400 metros de alto –la ruta completa dura unas cinco horas. Que los pueblos de esta región viven apegados a las tradiciones se ve, sobre todo, en la mesa. La mujeres, vestidas de negro de la cabeza a los pies, cocinan delicias como el porcheddu, cochinillo al horno de leña, el cabrito con aceitunas y los culurgiones, raviolis rellenos de queso pecorino y aromatizados con azafrán. Tampoco falta el pane carasau, una torta de pan plana y crujiente que recuerda las del Magreb, ni el filu e’ferru, el aguardiente isleño, cuyo nombre hace referencia al alambique con el que se elaboraba.

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Perfilando la cornisa marina hacia el norte, en un par de horas se alcanza la Costa Esmeralda y Porto Cervo, una exclusiva franja donde se concentran las mansiones de ricos y famosos. La presión turística sin embargo no ha restado atractivo a las caprichosas formaciones de granito que miran al mar a lo largo de la carretera que circula desde Porto Cervo hasta Palau, una dinámica población turística. Del puerto de Palau zarpan los transbordadores que conectan con el archipiélago de La Maddalena, compuesto por 62 islas e islotes que emergen a pocos kilómetros de la costa. Declarado parque nacional en 1996, este paraíso natural fue un lugar clave en la historia de Cerdeña, pues en la isla de Caprera vivió sus últimos días Giuseppe Garibaldi, héroe de la unificación italiana (1807-1882), cuya casa es hoy un museo. Los buceadores llegan seducidos por la visibilidad de sus aguas, sus campos de posidonia y la abundante fauna acuática que puede llegar a verse, pero también con la esperanza de descubrir los restos de alguna nave romana hundida. El símbolo del parque es la Spiaggia Rosa de la isla Budelli, una playa famosa por el rosa coralino que tiñe su arena y las rocas redondeadas de la orilla. Contemplar este paisaje o escaparse a la recóndita playa de Coticcio, en la isla de Caprera, será el final perfecto a la experiencia sarda.

Interesante saber:

Cómo llegar: Los tres aeropuertos de la isla (Alguer, Olbia y Cagliari) reciben vuelos directos de España. Otra opción es llegar en barco desde Italia (Roma y Génova) o bien desde Barcelona con Grimaldi Lines, que atraca en Porto Torres, en el noroeste.

Cómo moverse: El coche de alquiler es sin duda el mejor medio para moverse por la isla. Los transbordadores a la isla de La Maddalena zarpan del puerto de Palau.

Alojamiento: La oferta incluye desde hoteles de lujo hasta bed&breakfast y también casas de turismo rural.

Fiestas: En verano hay dos citas ineludibles: la Festa del Redentore, en Nuoro, que empieza el 18 de agosto y cuenta con desfiles de máscaras y trajes típicos; y L’Ardia, una carrera de caballos que tiene lugar el 7 de julio por las fiestas de San Costantino en el pueblo de Sedilo.

Sus provincias son: Cagliari (capital), Carbonia-Iglesias, Nuoro, Olbia-Tempio, Oristano, Medio Campidano, Sassari y Ogliastra.

Su gastronomía:

La cocina sarda satisface los paladares más exigentes con su sencillez, sus ingredientes naturales y los productos locales de sabores delicados e intensos con los que se obtienen recetas deliciosas. El trigo es el ingrediente principal, con él se elabora, el pane carasau, pero también es la base para la famosa malloreddus, los culurgiones y la fregola.

No se puede marchar de la isla sin probar el delicioso porceddu, cochinillo a la parrilla servido en bandejas de corcho rociado con ramas de mirto. Para los sabores del mar, la langosta algueresa o Langosta de roca merece un elogio, al igual que la bottarga de Cabras y el atún de Carloforte. Entre los platos a base de pescado destacamos, la sopa de mejillones y los espaguetis con erizos de mar.

Embutidos y quesos son los productos locales más sabrosos. Entre los quesos destaca la producción de una variante sarda de queso pecorino llamada precisamente pecorino sardo y una especie de queso típicamente sardo que es el casu marzu.

La Cerdeña cuenta con el mayor consumo de cerveza en Italia, el doble del promedio nacional y además, añadimos que se produce un licor excepcional con el mirto.

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Su  vino:

Cerdeña es una isla con un pasado rico en vino. Los fenicios introdujeron el cultivo de la vid y la elaboración del vino, los cartagineses arrancaron las plantas para plantar cereales y los romanos lo reintrodujeron, aunque luego durante la Edad Media el cultivo fue escaso y limitado. Sin embargo, la conquista de la isla por los aragoneses trajo una revolución en los modos de cultivar la vid y un buen puñado de nuevas variedades de uva que cambiaron el panorama enológico de la isla: la garnacha (llamada cannonau en la isla), la cariñena (carigano o uva di Spagna) y se cree que otras como la bovale, la torbato o la vernaccia porque fueron introducidas en aquella época..

En los últimos años, los vinos de Cerdeña han ganado premios internacionales y algunas bodegas de la isla han logrado abrirse un hueco en las siempre complicadas estanterías de las tiendas de todo el mundo. Además, no ha podido resistir al avance de variedades como la Cabernet Sauvignon que, combinadas con otras locales, han dado lugar a interesantes experimentos.

La isla, para su pequeño tamaño, ofrece una enorme variedad de vinos, tintos, blancos, espumosos, fortificados… Los elaborados con cannonau son, quizás, los más conocidos. La importante casa Sella & Mosca (de la DO Alghero), que nosotros tenemos en nuestro catálogo, elabora un ejemplar e interesante tinto a medias con Cabernet Sauvignon.

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Cerdeña acoge una de las cuatro regiones italianas con calidad certificada: Vermentino di Gallura, en el noreste de la isla.

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Son conocidas también las malvasías de la zona de Bosa, una preciosa ciudad del oeste de la isla ( la imagen que aparece en la página de inicio de este post, con las casas pintadas de colores). Los vinos elaborados con la vernaccia di Oristano son generosos con reminiscencias jerezanas. Y con la uva Torbato se elaboran interesantes blancos, también en la zona de Alghero.

Espero que os haya gustado nuestro post!!!  Resumiendo, Cerdeña desconcierta al visitante con sus contrastes naturales, las luces y los colores de una región de antiguas tradiciones en una naturaleza virgen y salvaje.

Nuestras fuentes:

http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/viajes/rutas_y_escapadas/8430/viaje_isla_cerdena.html

http://www.italia.it/es/descubre-italia/cerdena.html#box_1

http://www.lonelyplanet.es/destino-europa-italia-cerdena-69-informacion-practica.html

GNOCCHETTI SARDI con sepia del Golfo de Oristano y calabacín

Buenos días a tod@s. Hoy una receta estupenda para hacer este fin de semana. Vamos a introducir el Gnocchi, diciendo que se trata de una variedad de pasta italiana que se prepara básicamente a partir de patata, harina y ricotta (hay muchísimas variantes, tantas como regiones hay en Italia y cocinillas hay en el mundo, algunos gnocchi se hacen con pan rallado, con yuca… hay infinidad de mezclas que funcionan a la perfección).

Resulta un ingrediente aliado cuando hay niños en casa y pretendemos introducir nuevos gustos e ingredientes a sus dietas. Así que hoy, una receta con Gnocchi y sepia del golfo de Oristano, Cerdeña. Espero que os guste!!!

GNOCCHETTI SARDI con sepia del Golfo de Oristano y calabacín

Ingredientes:

400 g de Gnocchetti Sardi (Surgital)
250 g de Sepia fresca del Golfo de Oristano, de Cerdeña.
300 g de calabacín
60 g de aceite extra virgen de oliva de gusto intenso
50 g de cebolla
2 dientes de ajo
5 g de perejil
sal y guindilla

Elaboración:

Limpiar la sepia y cortar en trocitos pequeños. Limpiar y cortar el calabacín en forma de media luna eliminando la parte central. Calentar la mitad del aceite en una sartén y freir la cebolla y los ajos. Añadir la sepia y continuar la cocción hasta que todo coja un color dorado.

Al final, añadir el calabacín y completar la cocción. Agregar la sal, la guindilla y el resto de aceite. Cocer los Gnocchetti con abundante agua caliente y sal. Colarla y guardar una parte del agua de cocción para añadirla a la salsa obtenida. Mezclarlo todo.

Antes de servir espolvorear con un poco de perejil por encima y un poco de aceite de oliva crudo.

Receta elaborada por el Chef Elia Saba.