Gnudi con salsa de mantequilla y salvia. #receta de moda

Esta receta empieza a ser un clásico de la cocina reconfortante y un clásico de las cartas de los restaurantes italianos. Parecidos a los gnocchi por su forma y su cocción, los Gnudis son bolitas de ricotta envueltas por una fina capa de sémola, más livianos que los gnocchis. Son como raviolis rellenos de ricotta pero sin pasta. En esta receta los acompañaremos de mantequilla y salvia, aunque están muy ricos también preparados de otra forma, con crema de calabaza o con setas y panceta salteada.

Ingredientes:

1 Kilo de ricotta fresca de Elda  (la ricotta debe ser buena, sin más! es la protagonista de esta receta)

1 limón

pimienta negra

sal

nuez moscada

sémola fina 500g De cecco

2 cucharadas de aceite extra virgen de oliva De Cecco

Mantequilla 100g d´Occelli

10 o 12 hojas de salvia fresca

queso parmigiano reggiano 80g Bertozzi

Elaboración:

En un recipiente grande rompemos la ricota en pedacitos y le añadimos un poco de ralladura de un limón (sin el blanco de la piel porque amarga), muy poco, debe darle un toque. Le añadimos la pimienta, la sal y la nuez moscada (esta última es una buenísima aliada de la ricota, la combinación es perfecta). Con la ayuda de un tenemos, lo mezclamos todo junto. Cuando está bien mezclado, cogemos pequeños pellizcos de esta masa húmeda y hacemos, con las manos, pequeñas bolitas más o menos compactas que pondremos en un recipiente más plano, una al lado de la otra. No tienen que quedar perfectas, al hacerlas manualmente no nos quedarán todas iguales.

Llegados a este punto, tapamos los gnudi con sémola fina y el tiempo hará todo el trabajo. La ricotta al ser húmeda absorbe la sémola, dejando una capa externa de las bolitas que sella y hace que los Gnudi no se deshagan al hervirlos. Reservamos en la nevera durante al menos 8 horas (lo ideal es dejarlos reposar toda la noche y así están listos para hervir al mediodía siguiente).

Al día siguiente, los ponemos a hervir con agua caliente y sal. Ojo, porque se cocinan en 3 minutos. Al igual que los gnocchis cuando empiecen a flotar, debemos sacarlos de la olla.

La salsa la preparamos en una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen y la mantequilla, cuando esta se derrita, añadimos 10 o 12 hojas de salvia fresca, dejamos cocinar durante unos minutos. Añadimos los Gnudis sin escurrirlos del todo (el excedente de sémola espesará la salsa de salvia). Saltearemos y añadiremos parmesano rallado y 10 gotas de limón. Rectificaremos de sal y serviremos en un plato. Antes de presentar el plato, añadiremos un poco más de queso parmesano, flores de salvia y un pelín más de nuez moscada.

Un consejillo, si queréis, podéis añadir espinacas frescas (hervidas y trituradas) a la ricotta, dentro de la masa antes de poner la sémola, así añadís más sabor.

Una delicia de receta, fácil y buenísima. Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerla, pensad que es la última tendencia en Italia.

Fotos de Filet pur, de Simon Hopkinson y de #comfortfood

 

 

 

 

 

Fabián Martín, el mejor pizzero del mundo, hoy en Comercial CBG.

Voy a empezar esta entrevista con un pequeño fragmento del libro que me ha recomendado Fabián y que después de haber hablado con él, me parece ideal para introducirlo: “Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida, es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido” después de esto, sólo os puedo decir que yo también me siento afortunada,  he tenido la suerte de sentarme delante de una gran persona, un ser humano con mayúsculas, que respira humanidad por todos sus poros.

Cercano y abierto a hablar de cualquier tema, tengo la sensación de haber estado charlando con un viejo amigo y no de haber realizado una entrevista pura y dura. Un hombre con las cosas muy claras, que agradece todo lo que le pasa en la vida, porque nada le ha venido regalado, alguien que aprende de todo lo que le ocurre y de todo el mundo, que vive su vida sabiendo que es efímera. Un profesional que cree firmemente que la vida es más que trabajo, un perfeccionista incansable que persigue sus sueños.

La suerte, así lo expresa él, le hizo en su día, empezar en el mundo de la pizzería. Suerte cuando hablamos de un accidente que le costó participar en los juegos olímpicos como boxeador en Atlanta es algo que muy pocos calificarían, para él una suerte, porque siempre ve la parte positiva de las cosas, porque sabe que sólo la muerte te puede impedir llegar dónde tu quieres. La suerte impidió que fuera a Atlanta pero le condujo a reinventarse y a ser el mejor pizzero del mundo. Reconocido y admirado por muchos profesionales de la gastronomía, Fabián, trabaja para vivir.

Te reinventaste cuando parecía que tu vida iba a girar en torno al deporte ¿Por qué la cocina? Y ¿por qué la pizza?

Por casualidad, después del accidente me puse a trabajar como repartidor de pizzas. Por azar, así empezó todo. Mi infancia no fue todo lo feliz que me hubiese gustado, las cosas no me venían fáciles y estaba acostumbrado a trabajar duro. Fueron tiempos difíciles, cuando era pequeño no estudié mucho, tenía pocas alternativas y la de repartidor me pareció una buena idea. Eso, me introdujo en el mundo de la pizza y así, sin pretender, empecé a trabajar en la pizzería. Me considero un hombre muy afortunado, soy positivo en todo, la vida me sonríe y tengo la habilidad de ver siempre la botella llena. Soy optimista por naturaleza y eso, me ha ayudado a ser lo que soy, mi actitud frente a las circunstancias. Soy de un pueblo de Almería, miembro de una familia humilde, éramos 8 en casa, claro que el accidente me fastidió!  Pero con él, aprendí a gestionar las adversidades.

A parte de ser tu espacio ¿Qué es para ti la cocina y cocinar?

Evolución. Nuestro cliente es cada vez más exigente, las cartas son efímeras, tengo la posibilidad de hacer vivir una experiencia positiva a la gente que nos visita y de hacerlos más felices. Eso me encanta. La cocina es 50% cocinar y 50% investigar. La cocina evoluciona, todo el mundo come, el físico que ha ganado un novel y el panadero que me trae el pan, de todos se puede aprender y yo tengo la posibilidad de relacionarme con cada uno de ellos, de mejorar, de aprender, de hablar con todos ellos, porque todo el mundo come.

Junto con la informática, la cocina es la disciplina que más ha evolucionado porque el cocinero está en contacto con mucha gente diferente. Además estamos tan cerca los unos de los otros! Con las nuevas tecnologías y la globalización aún más! Las culturas que estaban tan lejos, ahora las podemos descubrir con sólo un “click”

Cocinar para mí, es también una forma de ayudar. Voy un par de veces al año a África con una ONG y preparo pizzas a los niños, les hago reír y les alimento. Colaboro con el Hospital Sant Joan de Déu y también he colaborado con el colectivo celíaco, del que ya hablé en mi libro en 2007, “LAS MEJORES PIZZAS DEL MUNDO”.

Colaboro con proyectos que me parecen interesantes y donde veo que puedo aportar algo.


He visto, buscando en tu trayectoria, que has participado, con mucho éxito además, en varios certámenes de pizza acrobática y de pizza de calidad ¿Qué nos puedes contar de estas experiencias?

He sido  campeón del mundo de pizza en la modalidad de acrobacia en las Vegas y he sido Campeón Mundial de calidad en los tres certámenes en los que he participado, dos en Nueva York y uno en Nápoles, la cuna de la pizza. Me ha aportado experiencias y fama. La fama, algo relativamente fácil de alcanzar y tan difícil de gestionar. La fama que me ha abierto todas las puertas y que me ha permitido dedicarme a investigar sin presiones. Estos premios aportan credibilidad a toda mi carrera, a mi trabajo, la gente confía más en mí, en mi criterio cuando les hago propuestas.  La gente ha venido a mi restaurante porque he salido en la prensa y porque alguien con la fama de Ferrán Adrià, dice que mi restaurante es uno de sus preferidos.

¿Cómo es un día en la vida de Fabián Martín? ¿Qué haces cuando no estás cocinando?

Vi vida es 50% trabajo y 50% familia. La vida es como una buena receta, como una buena pizza, todo tiene que estar compensado. Tengo un hijo de 18 años del que me siento muy orgulloso, Pablo. Y una niña de 10 meses, Lucía. Ellos, junto con mi mujer, ocupan el lugar más privilegiado de mi corazón. Por ellos, lo he vendido todo, me quedé con mi pequeña pizzería en Puigcerdà, que me permite vivir y disfrutar de ellos. Vivo gestionando mi tiempo, quiero vivir tranquilo. Me gusta estar cerca de ellos, el tiempo que les dedico, nunca me parece suficiente.
Alguien a quien admires. Ferrán Adriá. No lo considero el mejor cocinero del momento, lo considero el mejor cocinero de la historia. Está en otra órbita, es un adelantado a su época, y además, ha sabido divulgar su saber con mucha generosidad.

Tengo un par de anécdotas con Ferrán que voy a contar. Una, es que antes de presentarme al Campeonato del Mundo, estuve junto con Antoni Massanés (Director General de la Fundació Alicia) y él, en la Fundación Alicia, investigando y haciendo pruebas de productos, cocciones,… que pudieran sorprender a los jueces del certamen. Yo llevaba una idea de lo que quería hacer y él lo dejó todo para estar conmigo durante horas, apartando compromisos para ayudarme a mí.

Otra, es que, un día trabajando en la pizzería, tenía algunos periodistas comiendo y me dijeron que habían visto a Ferran Adrià que estaba haciendo cola para comer en mi casa, cuando bajé a buscarlo, me dijo … – si quiero comer …. tendré que esperar!. Ameno, cercano y amigo. Alguien a quien respeto y admiro mucho.

 

 

Un sabor.  Me flipan los sabores de mi infancia, por ejemplo… el corazón maduro de una buena sandía.

Un aroma. Me gustan a rabiar los sabores y aromas del mar, soy de Almería. Pero si hay algo que aún me gusta más, es el aroma a montaña, a hierba fresca, a frío…

Una ciudad gastronómica. Destacaría a Cataluña en general, destacando a Barcelona por encima de otras ciudades. El motivo es por la capacidad que tienen sus habitantes de estar abiertos a probar todo tipo de propuestas, son gente muy receptiva y que normalmente, da la posibilidad de demostrar lo que uno vale. Quizás por la influencia que ha desarrollado el mismo Ferrán Adrià o por la gran diversidad y oferta distinta que tiene la propia ciudad.

Destacaría también la ciudad de Nueva York, hay tanta oferta…!!! allí encuentras al mejor japonés, la mejor hamburguesa, la mejor pasta, la mejor cocina francesa,… En pocos kilómetros puedes encontrar lo mejor de lo mejor y además con una oferta muy diversa.

Una película. Regreso al Futuro.

Un libro. Leo mucho, pero mucho, mucho… es difícil destacar sólo un libro. Pero si tengo que decir uno, te diría “Martes con mi viejo profesor” de MITCH ALBOM. Me lo recomendó Paco Escribano (director de Televisión de Cataluña). Tengo en casa, más de dos mil libros… ¿Cómo no voy a ser feliz?

Me queda la sensación de haber descubierto a alguien que no sólo es un gran pizzero, ha sido un verdadero placer intercambiar experiencias. Suerte en tu camino y muchas gracias por tu generosidad!

 

Enlaces de interés para completar esta entrevista:

http://www.fabianmartinpizza.com/