Lava y trocea los tomates. Si prefieres una textura más fina, pélalos previamente o utiliza una passata de tomate de Puglia, elaborada con tomates 100% italianos.
Remoja el pan con parte de los tomates triturados o con un poco de agua hasta que se ablande bien.
Tritura los tomates junto con el ajo, el pan, la sal y el vinagre. Si has optado por la passata, añade también estos ingredientes y tritura hasta integrar todo. Después, tamiza la mezcla en ambos casos para obtener una crema fina y sin grumos.
Incorpora el aceite poco a poco, en hilo, para emulsionar la mezcla y conseguir una textura suave y sedosa.
Deja enfriar en la nevera durante al menos 2 horas.
Antes de servir, prepara unos daditos de pan frito, un huevo duro por persona cortado en trozos y unos tomates semisecos para acompañar el salmorejo.